jueves, 22 de junio de 2006

Waiting for the "micro"...


Por uno de los infortunios de la vida, el año pasado perdí mi pase escolar en la calle. Como estaba a punto de egresar, no hice los trámites para conseguir uno nuevo, asi que comencé la vida de cualquier chileno adulto, pagando pasaje entero. La verdad es que le dolió harto a mi presupuesto, especialmente cuando tomaba más de una al día, pero como dicen, uno se acostumbra a todo. En marzo comence los tramites para conseguir un nuevo pase escolar, ya que como alumna tesista aún puedo conservar esta clase de beneficios. Me lo entregaron hace una semana, y debo decir que los primeros dos días, estaba feliz, me gastaba la cuarta parte en micro y el horario está extendido hasta mas tarde. Pero ya empezamos con problemas. La cara del desaliñado microbusero no es las misma que cuando me subía sin mostrarle mi bendito pase, sino que te fruncen el ceño, como pensando el peor de los insultos para sus entrañas, no sin antes tocar su puerta roñosa mientras miran por la ventana haciéndose los lesos. Tiran las monedas con desgano en la caja y ni hablar del boleto, cuando osé pedirlo, lo cortó con furia y me lo entrego murmurando serio, como quien le exige una demanda alimenticia. Son capaces de arruinar hasta el mas primaveral de los días, y hoy, salí dispuesta y desafiante con un billete de luca a pagar mi tarifa escolar, procurando tener veinte pesos aparte para hacer mas fácil la tarea del vuelto. ¿La verdad? prefiero no haber conseguido pase, la furia que desperté en caballero fue como haberle rayado la micro, haber preguntado si me lleva por cien o peor, andar vestida con jumper y decirle "tío". Recibió la luca como si le hubise pasado 10 mil, me dijo que como no se me ocurría tener sencillo, que en la ley dice que se paga con sencillo, que las monedas son escasas y que se yo cuántas cosas más, mientras yo trataba de explicarle, con cierto estupor, que mil pesos no es una gran cosa. Como buena orgullosa que soy, me aburrí de rogar y me baje de la micro dejándole un par de insultos de recuerdo. El gran tema, es que ser estudiante es un pecado, un ciudadano común es capaz de pagar con 2 mil, hasta 5 mil recibiendo el vuelto tranquilamente. Ser estudiante hoy, corresponde a la peor de las castas, pasas horas parado esperando que el bus se digne a parar, y luego, que abra las puertas, debes siempre ceder el asiento ya que nadie mas lo hará mientras hayan jóvenes sentados, si quieres leer el texo que controlan hoy, debes hacerlo con la radio corazón, y arriesgando varios chichones por las constantes sacudidas de la micro para alcanzar no se sabe bien qué. Luego viene la titánica tarea de la bajada, ya que debes ponerte de acuerdo con otros pasajeros que quieran bajarse en el mismo lugar que tú, o mas difícil, con futuros pasajeros que quieran tomar la bendita micro, porque no se puede ser tan ingenuo de pensar, que el chofer va a detenerla sólo poruqe tú quieres bajar.
Me siento estafada. Los estudiantes pasaron de la gloria del mes pasado, a ser los pobres cabros comunes y corrientes que no pueden llegar a tiempo a ninguna parte. Pasaron de ser héroes a ser los mismos pelagatos de siempre, y el guanaco verde fue reemplazado por uno amarillo que te insulta y te hace sentir miserable, como si fuera un humillante favor el que le pido de subirme a su añeja micro.
Me siento estafada también, porque me dijeron que todo esto iba a cambiar, que el transantiago iba a acabar con los choferes de micro cansados y estresados que tratan mal a la gente, pero creo que el problema no es del estrés ni por pasar horas machacandose en el asiento de acrílico, tratan mal desde desde bien tempranito. Me siento estafada por que los buses iban a parar en un lugar decente y no donde se les antoja. Que iban a tener sueldo y no dependían de una tarifa completa o escolar. Y que los habían capacitado y que ahora INCLUSO saludaban cuando uno se sube. La gente tomaba micros de este nuevo plan especialmente para ver si era verdad que el chofer saluda. Este país no puede ser tan rasca. Había olvidado un poco, lo complicado que era ser escolar y universitario, creo que dejaré el famoso pase en casa.

4 comentarios:

¿Quien Eres? dijo...

y ademas de todo... ser pobre?

haroldo salas dijo...

Teniamos puesta nuestra fé en el TRANSANTIAGO, pero......
¿habrá una raza mas detestable que los choferes de las micros amarillas?
No sé
Cariños para usted

Gonzaloieb dijo...

Uffff.
Es verdad, ser estudiante para los choferes de micros amarillas es casi como vengarse del enemigo.Pase por mil penurias cuando era "escolar" y mi colegio quedaba leeeeejos... y cuando estaba en la "u" preferia el metro aunque me dejara leeeejos.... jajaja
Hoy extraño el pase escolar... solo por la plata.

Saludos

Guille Chiliztli dijo...

si recuerdo todo eso, de ser
escolar en micro!!! tambien lo sufri. Pero ahora de adulto, trato de evitar al maximo andar en micro, uso bici principalmente. Pero ayer me subí a una en Irarrazabal , una wea apestosisima!!, con un viejo malgenio gruñon, y latero para dar el vuelto. (y el cajero automático, ahí de adorno). Pero reconozco, de vez en cuando disfruto un viaje en micro, pero viajar todos los dias, lo encuentro apestoso; por suerte vivo en el barrio brasil y todo me queda cerca, y con metro a todos lados!!!.

un abrazo.